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martes, 9 de febrero de 2016

No soy un Runner

Yo no soy un runner. Nunca lo he sido. No me interesa correr llevando un  móvil último modelo, ni cuenta kilómetros por satélite, monitor de pulsaciones y análisis de ADN incorporado. Nunca me ha preocupado nada el color de mi camiseta ni la forma o marca  de mis zapatillas.
No he practicado nunca el footing, aquella forma de correr a trote patatero marcado por los walkman. Tampoco me he adherido a la reciente moda del trail, con sus pañuelos de colores, gafas de sol, zapatillas especiales y "elementos técnicos" de diferente dificultad. Pues no, ni pienso hacerlo, a pesar de mi admiración por todos los que se apuntan a  estas actividades de larga duración de tiempo y kilómetros.
Yo sólo soy corredor. Me gusta salir a encontrarme con los caminos y las carreteras preferiblemente solo, con mi ropa de entrenar favorita, la mayor parte con bastantes años encima, mis zapatilla llenas de barro  que sólo cambio cuando definitivamente se rompen, aunque sea malísimo de la muerte mantenerlas tanto tiempo activas.  No me gustan las competiciones ni las multitudes. Cuando corro no escucho música, y prefiero no escuchar a nadie... ni a mi mismo.Estoy sólo con el viento, el sol o la lluvia, perdido para todo y para todos.Las cuestas son la sal de mi carrera, el barro y la lluvia la alegría y el asfalto mi amigo, aunque siempre me castigue. Soy un corredor porque si me paso dos días sin correr me vuelvo otra persona insoportable y peor. Trotar por el bosque es entrar en un mundo alternativo, ser parte de la leyenda de todos los que pasaron por allí y nadie recuerda. Me transformo en vagabundo cuando piso el asfalto, y siento que puedo perderme en los caminos anegados por la lluvia y no volver jamás, olvidado entre los rayos de sol que se cuelan decididos entre los mares de niebla infinita.  Soy un corredor, y ni siquiera soy un buen corredor, y no me importa...  siento pasión cuando corro, y es mi forma de vivir, hasta el punto de que es posible , como me dijo mi padre una vez, que sea la única cosa que se hacer bien .

lunes, 11 de noviembre de 2013

Correr, correr correr....

Hola a todos:
Hoy os vengo a dejar unas líneas sobre un tema al que tengo especial cariño por lo cerca que me toca... la carrera, footing, atletismo de fondo, o cualquier otra acepción del hecho de calzarse unas zapatillas y salir a la calle a rodar por la tierra o el asfalto.
En la sección Cartas de los lectores de la revista Investigación y Ciencia, Linda S. Pescatello y Blair T . Johnson, aluden a un artículo de Robin Marantz Henig en el que se resume la poca eficiencia del uso de los antidepresivos y como alternativa a esta terapia  nos indican que existen suficientes evidencias científicas acerca de los beneficios  de los ejercicios aeróbicos (por ej. el running) para reducir los síntomas depresivos. Entre sus beneficios:

  • Mejoras del sueño
  • Reducción de la grasa corporal.
  • Aumento de las resistencia física y de la esperanza de vida
  • Mejora de la libido
Algo que en el mundo de los corredores, en el que me encuentro hace años, todos sabemos. Por aquí hemos visto mejorar muchas depresiones, obesidades, falta de forma física y de alegría de vivir mediante la carrera continua de baja intensidad (lento). Si es con la compañía de amigos o familia alcanza niveles óptimos de satisfacción. Correr nos hace mejores y nos ayuda a tener una mejor calidad de vida...eso sí, hay que acostumbrarse a lidiar de vez en cuando con algún que otro dolor muscular o articular...nada que nos lleve a abandonar.

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